Estoy segura de que alguna vez has deletreado alguna palabra de la siguiente manera:
A, de Alemania
B, de Bélgica
C, de China
D, de Dinamarca
...
O quizás hayas utilizado "Almería", "Barcelona", "casa", "dedo"... dependiendo de la persona que estuviera escuchando.
Ese es el Alfabeto Radiofónico, y su principal función es evitar errores de comprensión durante llamadas telefónicas o retransmisiones de radio.
En 1956, la OTAN estableció un Alfabeto Internacional para que este sistema funcionara mejor:
A, Alfa
B, Bravo
C, Charlie
D, Delta
...
¿Te suena, verdad?
Hasta que no se implementó este alfabeto, la comunicación internacional era un caos porque, aunque había algunas directrices que seguir, no estaban claras y cada nacionalidad pronunciaba los nombres de forma distinta, por lo que en numerosas ocasiones no se lograba entender al interlocutor.
El Alfabeto más famoso antes del actual y el utilizado durante la Segunda Guerra Mundial, fue el ABLE BAKER.
Pero no, no fue el que utilizó Alemania.
Antes del ascenso de Hitler, el alfabeto fonético alemán utilizaba los nombres propios más comunes. ¿El problema? La mayoría de esos nombres eran bíblicos y judíos.
Por ende, la limpieza del Reich también supuso cambios en la manera de comunicación: en 1934, antes del estallido de la guerra, se hicieron algunos cambios que sustituían esos nombres judíos por otros de origen germánico, o incluso por términos que reforzaran su propaganda. Algunos ejemplos:
David --> Dora (aunque provenía del nombre griego Dorothea, era uno de los más comunes)
Nathan --> Nordpol (Polo Norte, referenciando a la raza nórdica)
Samuel --> Siegfried (Un héroe de la mitología germánica)
Zacharias --> Zeppelin (Referencia a la ingeniería y orgullo alemán)
Cuando la guerra terminó, la sociedad alemana siguió utilizando este alfabeto (por inercia o costumbre), mientras que el Ejército Alemán comenzó a utilizar el estándar de la OTAN para operaciones internacionales.
Más tarde, en Alemania, volvieron a utilizar el previo al impuesto por Hitler (querían "enmendar" sus errores) para, después, diseñar uno que sustituyera todos los nombres de personas por nombres de ciudades alemanas. Así no habría confusión posible.
Muerto el perro, se acabó la rabia...
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