Hitler adoraba a su madre y perderla siendo tan joven le afectó mucho (me atrevería a decir que demasiado).
Por eso sentía una debilidad especial hacia las madres... y, como no podía ser de otra manera, lanzó varias campañas propagandísticas especialmente para ellas:
"Cada hijo que una madre trae al mundo es una victoria en la batalla por la vida o la muerte de su pueblo".
De esta manera alentaba el Führer a las mujeres alemanas para que concibieran hijos, pero no solo eso: ofrecía premios y recompensas a cada mujer que le obedeciera. Para ello, estableció un ranking:
Si una mujer tenía 4 o 5 hijos, optaba a recibir una insignia de bronce.
Si tenía 6 o 7, la insignia sería de plata.
Si llegaba a 8 o más hijos, entonces recibiría la insignia de oro.
Esta insignia era conocida como Mutterkreuz (cruz de honor de la madre alemana, en español).
¿La reacción de las mujeres cuando comenzó esta campaña?
Todas deseaban tener una de esas medallas, pues esperaban que ese reconocimiento les otorgara "tratos preferenciales" dentro del Reich y una vida más cómoda.
¿La verdad tras esta "cruz"?
No bastaba con traer a 8 niños al Reich. No era tan sencillo.
Esas mujeres debían probar que eran buenas alemanas, que tenían un historial médico impecable y un estilo de vida inmaculado. Mujeres sin ningún tachón en su historial que aseguraran, como ya sabéis, la permanencia de los "genes correctos" entre la población alemana.
¿De qué valía que trajeras 8 niños al mundo si estaban "sucios"?
Quizás podrían hasta condenarte...
¿Qué iban a pensar tus vecinos cuando vieran que la Mutterkreuz jamás llegaba a ti?
Empiezan las sospechas...
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