¿Dónde mejor que en una academia de nazis para mantener la pureza alemana?
El partido debía asegurarse de que nadie iba a pensar por sí mismo, así que se encargaban de aleccionar sus mentes desde que eran bien pequeños.
Cualquier hijo de familia de bien debía asistir a esta escuela (o alistarse a esa fábrica de nazis, como quieras llamarlo).
Se establecieron unos rangos por edades.
Y sí, existían las mismas secciones para las jovencitas.
Un croquis:
Comenzó siendo el orgullo de toda una nación; pertenecer a estas escuelas era un privilegio y te auguraba un futuro prometedor. Sin carencias.
Todos los niños deseaban formar parte de las Juventudes Hitlerianas.
Actividades al aire libre, acampadas, viajes a otras ciudades, convivencias con niños de otras escuelas...
Suponía una tranquilidad para los padres. Era un alivio que el Reich se ocupara de la educación de sus hijos pues, siendo así, todo estaría en orden; no había nada que temer.
Para los niños era pura diversión.
APUNTE HISTÓRICO:
Las JJHH no nacieron cuando Hitler llegó al poder, sino mucho antes. En 1920.
Aunque tres años más tarde fueron prohibidas.
Cuando volvieron, en 1926, llegaron con mucha fuerza... tanta que diez años más tarde ya era obligatorio, por ley, pertenecer a alguna de sus divisiones.
Pero, bueno... todo eran ventajas para esos niños, ¿no?
¿Qué niño alemán no querría formar parte de ellas?
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