Heinrich Himmler creó el programa Lebensborn (en español, fuente de vida) en 1935 para aumentar la tasa de natalidad entre la raza aria y, de esta manera, mantener la pureza racial.
¿Cómo lo hacía?
La parte bonita de esta historia es que ofrecía asistencia médica, e incluso residencias, a mujeres que estuvieran encinta o que necesitaran algún tipo de ayuda, una vez hubieran dado a luz.
Peeero no, no a todas las mujeres.
Inicialmente, solo a las esposas de oficiales de las SS y a sus bebés.
Más tarde, cuando el programa ya estaba instalado en la sociedad, comenzaron a admitirse a mujeres que, aunque nada tuvieran que ver con el partido, tuvieran una alemanía intachable.
Es decir, que sus genes fueran valiosos para las intenciones del Reich.
¿Y la parte no tan bonita?
Muchos de esos bebés no pertenecían a esas madres. Me explico:
Las mujeres alemanas que se quedaban encinta sin estar casadas suponían una vergüenza para el régimen.
Pero no por este motivo los nazis iban a rechazar nuevas vidas que, con una buena educación (o adoctrinamiento, como quieras llamarlo), servirían al glorioso Imperio Alemán que Adolf Hitler tenía en mente.
Para aprobar el ingreso de estas mujeres en la organización, un equipo médico debía examinarlas a conciencia para asegurarse de que esa mujer merecía la ayuda del Reich.
Como puedes imaginar, no estaba la cosa para malgastar recursos.
Así, esta organización velaba para que la madre estuviera en perfectas condiciones durante el embarazo y le asistía en el momento del parto para, más tarde, apropiarse de esos bebés e incluirlos en un programa de adopción para aquellos matrimonios que obtuvieran el visto bueno de la organización.
¿Esta idea tan macabra llegó muy lejos?
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